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Totalmente abandonado el Malacate en Ixtac
 
Totalmente abandonado, entre maleza que avanza por todos lados, se encuentran los restos del Malacate de Tuxpango, medio de transporte de material y personal de la Comisión Federal de Electricidad, y hasta de los propios habitantes del lugar hace más de un siglo.
Ixtaczoquitlán - 2009-06-15 13:09:58 - Nora Gabriela Lira / AGENCIA IMAGEN DEL GOLFO
 
Totalmente abandonado, entre maleza que avanza por todos lados, se encuentran los restos del Malacate de Tuxpango, medio de transporte de material y personal de la Comisión Federal de Electricidad, y hasta de los propios habitantes del lugar hace más de un siglo.
De acuerdo con datos de un folleto editado al parecer por la propia CFE, dicho lugar fue edificado en el año de 1905 y utilizado para bajar el material pesado que se requería para la construcción de la hidroeléctrica del lugar.
Posteriormente transportó a los propios trabajadores de la comisión y también a los pobladores del Valle de Tuxpango, para lo cual se contaba con dos vagones, uno de “primera”, cerrado, en el que viajaba el personal de la CFE, y otro de “segunda”, abierto y más sencillo, que era el que usaban los habitantes y por cuyo uso no se pagaba un solo peso, señalan los propios pobladores.
Cada uno de estos vagones tenía una capacidad para 50 personas.
Y es que en esos años, las dos únicas vías de acceso eran por Zapoapan, lo cual hacía dar un gran rodeo, y un camino de terracería en declive, el cual era muy peligroso.
“La primera estación del malacate fue construida con piedra y ladrillo, con muros ovales, techo de madera y teja”, se indica en el folleto, que añade que “la pendiente que desciende del cerro tiene una inclinación de 85 grados y 800 metros de longitud hasta la segunda estación, donde las personas podían arribarlo”.
Durante el día, había nueve corridas de descenso y ascenso, iniciando la primera a las 6:40 horas, posteriormente a las 7:15 horas subía, y las últimas eran de 22:40 y 23:10 horas.
Desde sus inicios, la belleza del Valle de Tuxpango y el empinado recorrido del malacate fueron una atracción tanto para visitantes nacionales como extranjeros.
Incluso, fue usado como escenario en algunas películas nacionales de hace varios años, como “Qué haremos con papá”, con César Costa.
Poco a poco, dicho lugar fue dejando de ser utilizado como medio de transporte, al contarse con la carretera hacia Valle de Tuxpango y el servicio público de pasajeros, hasta hace alrededor de 10 años quedó en desuso.
No obstante siguió siendo un atractivo para la gente, que entonces llegaba a ver como algunos pobladores y hasta niños, hacían el descenso de tramos en equilibrio sobre un riel.
Desde entonces algunas administraciones municipales han solicitado su donación a la CFE a fin de convertir el lugar en un atractivo turístico en forma, con recorridos para turistas y tiendas de artesanías y antojitos; sin embargo, dicha petición no ha tenido respuesta y poco a poco, el lugar se ha ido perdiendo.
Permanecen sin embargo un par de señores mayores de edad, Don Ernesto y Guadalupe Domínguez, quien por unos 30 pesos cada uno ofrecen a los visitantes hacer un deslizamiento.
Sus utensilios son un pedazo de lámina o madera sobre el que se sientan sobre un riel, y un puntal de madera o hierro de escasos 40 centímetros que les permite mantener el equilibrio.
Respecto a los deslizamientos que hace, don Neto comenta que “todos trabajábamos en el campo cortando caña, cortando café, poco a poco empezamos a hacer esto jugando”.
-¿Qué edad tenía cuando comenzó a deslizarse?
-Desde chamaco. Iba a la escuela y todo, pero nomás estábamos pensando cómo bajar. Comencé a echarme desde que iba a la escuela cuando estaba en Campo Chico, en tablitas, y nos echábamos jugando, como bajando la vía, y ya aprendimos. Ora que estamos viejos ya nos dedicamos a bajar con el fierrito.
-¿Qué edad tiene usted?
-Legalmente tengo 76 años.
Por su parte, el señor Guadalupe Domínguez relata que comenzó a bajar por el riel “desde la edad de 14 años. Nos echábamos aquí, como jugando, porque antes bajaba un panadero, fue el primero en bajar así, un panadero, luego de chamacos se nos ocurrió, y ora pues lo hacemos”.
“Se nos quedó como diversión pa´ los turistas, les damos una demostración.
Actualmente, don Guadalupe tiene 89 años.
Por su parte, pobladores del lugar comentan que les gustaba usar el malacate porque era mucho más rápido, pues en 5 minutos ya estaba abajo.

 

 
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